El intercambio es bueno. Cuando no existían las monedas la gente intercambiaba las cosas. Yo te doy un buey por un kilo de patatas y así todo el rato. Estaba bien el tema porque al menos nos hacía hablar entre nosotros, negociar y finalmente llegar a un acuerdo entre las dos partes. Que pena que se haya perdido esta bonita tradición pero a estas alturas se me hace imposible imaginarme como sería la vida sin el dinero como medio de pago. Estaríamos siempre intercambiando nuestras cosas y el valor de la posesión tendría otro significado. No habría nada "tuyo" sino que esto que ahora tienes, hace 1 mes era de otro.
Pues bien, todo este rollo viene porque ayer junto a mi inseparable amiga Marina, acudimos a una cena de "intercambio lingüístico"; aún hoy no sé que evaluación hacer del encuentro. Llegamos, estaba el hombre inglesito de London, un tal Gary, nos sentamos en la mesa, llega una guiri, uno que habla catalán, otra francesa, uno que parece de fuera pero no lo es, y así hasta un total de 20 personas en su mayoría de Barcelona. Tuvimos suerte de sentarnos junto a un sector de estranjeras con las que por fin practicar un poco de inglés. Es algo que me apetecía hacer y fue más entretenido de lo que esperaba. También he de decir que junto a nosotras se sentó un personaje de lo más peculiar que no paraba de hablar...las pobres chicas (alemana e inglesa) hacían que si con cara de no entender nada, pero es que incluso yo cuando hablaba en castellano no le entendía. Expresiones como "al viejo de 80 tacos le dio un chungo que la palmó en el mar", hacían que la conversación fuera de los más inintelegible para las que querían aprender algo de castellano y en inglés tampoco tenía perdida el hombre y eso que llevaba 3 años asistiendo a este tipo de "quedadas". Al menos echamos unas risas.
En todo caso el intercambio lingüístico fue bueno y creo que es un buen método para mejorar idiomas sobretodo a nivel conversacional que al fin y al cabo es lo más importante. Una de las sorpresas fue que la chica inglesa estudió en Oxford, ciudad en la que voy a vivir dentro de unos meses.
Pues bien, todo este rollo viene porque ayer junto a mi inseparable amiga Marina, acudimos a una cena de "intercambio lingüístico"; aún hoy no sé que evaluación hacer del encuentro. Llegamos, estaba el hombre inglesito de London, un tal Gary, nos sentamos en la mesa, llega una guiri, uno que habla catalán, otra francesa, uno que parece de fuera pero no lo es, y así hasta un total de 20 personas en su mayoría de Barcelona. Tuvimos suerte de sentarnos junto a un sector de estranjeras con las que por fin practicar un poco de inglés. Es algo que me apetecía hacer y fue más entretenido de lo que esperaba. También he de decir que junto a nosotras se sentó un personaje de lo más peculiar que no paraba de hablar...las pobres chicas (alemana e inglesa) hacían que si con cara de no entender nada, pero es que incluso yo cuando hablaba en castellano no le entendía. Expresiones como "al viejo de 80 tacos le dio un chungo que la palmó en el mar", hacían que la conversación fuera de los más inintelegible para las que querían aprender algo de castellano y en inglés tampoco tenía perdida el hombre y eso que llevaba 3 años asistiendo a este tipo de "quedadas". Al menos echamos unas risas.
En todo caso el intercambio lingüístico fue bueno y creo que es un buen método para mejorar idiomas sobretodo a nivel conversacional que al fin y al cabo es lo más importante. Una de las sorpresas fue que la chica inglesa estudió en Oxford, ciudad en la que voy a vivir dentro de unos meses.
Y es que el destino me persigue con sus señales.
2 comentaris:
Ni tanto destino ni tantas ostias jejeje que basta para que pienses en un "oso polar blanco" para que no pares de ver "osos polares blancos" por todas partes. Ja sabem com funciona això :D
jajaj, pero cuanta razón tiene el Fran!! nena!!!
y qué te ha contado la inglesita de Oxford? te ha hablado bien? te lo ha vendido en condiciones?
echaba de menos tus "historias"
un besito de tu Oti!!!
Oti
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